¿SE PUEDE PENALIZAR EL MALTRATO A UN ANIMAL?

Mi interés de escribir un artículo sobre el maltrato animal nace de lo múltiples casos que se presenta, además de las dudas en el procedimientos contravencional y judicial para lo cual realizaré un acercamiento sustentado en el ámbito legal.

Quiero relacionar dos conceptos en términos jurídicos: un “bien inmueble y un animal”, es decir buscar un aproximación conceptual para lograr la judicialización de quienes maltratan los animales. Para ello se requiere tener definiciones de mueble, inmueble, cosas corporales, daño, bien ajeno, delito, contravencion, semovientes. Para estas definiciones es prioritario consultar normas como el código penal, código civil, sentencias, código contencioso administrativo, derecho de policía entre otros.

En el código civil en el libro II divide los bienes en cosas corporales e incorporales (art.653 CC), de estos las cosas corporales en bienes muebles e inmuebles, sin embargo no tiene una definición al respecto. Una cosa corporal se puede definir como las que tienen un ser real y pueden ser percibidas por los sentidos como una casa, un libro, un caballo, una vaca o quizás un perro entre otros. Mientras que los incorporales pueden ser una simple servidumbre, derechos de autor que no entra a ser de este artículo.

El artículo 655 del código civil, define muebles como “las que se pueden transportarse de un lugar a otro, sea moviéndose ellas a sí mismas como los animales (que por eso se llaman semovientes), sea que sólo se muevan por una fuerza externa, como las cosas inanimadas”. En este sentido no existe duda alguna que los animales se tratan como bienes muebles.

Si bien es cierto que en  la actualidad la jurisprudencia empieza a manejar un concepto menos privatista de “bien” el cual se otorga actualmente en derecho a los animales que la definen en la sentencia C-439/11 así: “criaturas esencialmente sintientes, capaces de experimentar dolor, manifestar emociones… e incluso desarrollar patrones sociales, que se alejan de ser objetos materiales de los derechos del hombre”. La sentencia toma las definiciones y conceptos del código civil el cual se le asigna la condición de bienes muebles. Sin lugar a dudas los animales son tratados como bienes muebles sustentados jurídicamente en el código civil y la sentencia c-439 de 2011. A pesar de que la sentencia es muy clara en su apreciación también es cierto que la legislación actual trata a los animales como cosas, objetos.

En este sentido no hay duda alguna que los animales son bienes corpóreos y bienes muebles por las siguientes características:

  1. Se pueden movilizar de un lugar a otro
  2. Se pueden mover por sí mismas
  3. Son semovientes
  4. Se define en la norma (código civil)

 Si bien es cierto que el articulo 886 de código civil enreda este concepto por cuanto el numeral 9 estipula: “Los demás bienes que puedan llevarse de un lugar a otro”. Estamos entonces frente a dos acepciones, la primera establece claramente los que son bienes inmuebles que se puedan mover también por si solos (art. 655 Cod.Civil), la segunda acepción enumera los bienes. Esto podría interpretarse por algunos juristas que un animal no puede catalogarse como bien inmueble por cuanto esto se mueven por si solos y tiene movimiento propio. Sin embargo es un error por cuanto el código civil en una primera parte lo aclara y es ratificada por la sentencia despejando toda duda.

Como tenemos claro el concepto de que un animal es un bien inmueble ahora busque como tipificarlo en el código penal.

En cuanto al procedimiento se establece que debe existir un querellante para iniciar la acción penal, es decir no se inicia por la sola denuncia de la Policía Nacional, esta debe tener un doliente, una persona que haya sido afectada (Ley 906/2004 art. 74) como por ejemplo el propietario.

En lo penal existe el delito “daño en bien ajeno” y nos lleva a unos verbos rectores de destruir, inutilizar, desaparecer o lo dañe refiriéndose a un mueble (definido anteriormente). Destruir entendido como devastar en términos de seres vivos dar muerte, el inutilizar en el entendido de incapacitar, herir entre otros, y el término desaparecer no encontrar un animal después de tenerlo, estos conceptos enfocados a un bien inmueble incurrirá en prisión y multa. La sanción por cualquier daño que genere a un bien mueble (incluyendo animales) supera los dos millones quinientos mil pesos y prisión de 1 a 5 años. Si el  monto de ese daño es superior a los 5 millones de pesos, (esto podría darse en algunas razas de caninos de importancia) en este caso tanto la sanción de prisión y multa se incrementa.

Para ser propietario de un canino debe estar sujeto a los establecido en la normatividad existente, en este caso lo estipulado en la ley 746 de 2002, el  decreto 2257 de 1986, donde se establecen los requisitos que un propietario debe tener. La ley 746 establece en su artículo 108-I el registro ante la Alcaldía Municipal de los ejemplares potencialmente peligrosos, en este caso a través de la secretaria de salud o su dependencia de zoonosis si existiera.

¿Cómo se demuestra la propiedad de un canino, si no están registrados ante la autoridad competente? Ante este interrogante se parte de la presunción de propiedad a un poseedor siempre y cuando no se compruebe lo contrario (art. 912 CC), también se parte de la presunción de buen fé del poseedor a menos que esté inscrito a nombre de otra persona (art.914 Cód. Civil).

¿Cual serian las diferencias entre un propietario, poseedor o tenedor de un animal? Ante el evento de tener animales como compañías podemos encontrarnos en las tres acepciones. Un propietario de un canino es igual que tener el dominio del mismo aunque este último se enfoca a que el ser humano es superior con una visión antrópica acentuada, sin embargo propiedad o dominio es un derecho real sobre una cosa, entendida una cosa como un organismo, es un derecho sobre una cosa pero con la posibilidad de gozar y disponer de él de manera legal con una condición que no afecte a terceros.

Con respecto a la posesión no es muy común en la tenencia de animales doméstico pero se refiere a una tenencia con el ánimo de ser dueño o señor, no reconoce otro dueño.

Por su parte la tenencia se ejerce a nombre del dueño pero reconoce su titularidad (inquilinos), pocos casos también se pueden presentar para este concepto. La sentencia c-692 de 2003 los aclara.

Por lo anterior podemos deducir que para demostrar la propiedad de un animal no requiere una mayor documentación.

Si una persona mata un animal, lo hiera o lo haga desaparecer se tipificara como daño en bien ajeno teniendo las acepciones anteriores y no habrá duda para que un jurista no pueda actuar.

Habrá daño en bien ajeno cuando un animal hiere otro animal? Este caso es importante primero analizar cuál es la responsabilidad que tiene el dueño sobre el animal. No es de dudar que existe un daño en bien ajeno pero no lo causa una persona sino el propietario del animal. Para ello se puede tomar un aparte de la jurisprudencia“….los daños que pudieran ocasionarse al menor son de responsabilidad exclusiva de quien tenga a su cargo la custodia y cuidado del animal”. La ley también estable que si la lesión la ocasiona los caninos potencialmente peligrosos, éste asume la posición de garante de los riesgos que se puedan ocasionar por la sola tenencia de estos animales y por los perjuicios y las molestias que ocasione a las personas, a las cosas, a las vías y espacios públicos y al medio natural en general. (Ley 746/2002 art. 108F).

En este sentido podemos resumir que cuando un canino en este caso de razas potencialmente peligrosas hiera o mate a otro canino el propietario deberá asumir su responsabilidad judicial por el delito de “Daño en bien ajeno” independientemente de la competencia de las otras autoridades, en este caso puede hacer la eutanasia al canino si es reincidente además de la multa establecida en la norma (Ley 746/2002 art. 108-L)

CONCLUSIÓN

La normatividad existente permite que los fiscales, jueces puedan actuar en derecho tipificando el maltrato animal como delito siempre y cuando el querellante demuestre la propiedad del animal, además de instaurar la denuncia ante la fiscalía cuando vea afectado sus bienes. Para se propietario del animal se puede partir de la buena fé, es decir que quien lo que reclama tenga los motivos suficientes para poder demandar el hecho.

Igualmente si un animal causa daño a otro animal estaría tipificando el delito de daño en bien ajeno teniendo en cuenta las acepciones que el propietario asume como garante por los daños que cause el animal.

Sargento Mayor

ANGEL YOVANNY ÑAÑEZ ÑAÑEZ

Magister educación ambiental y desarrollo sostenible


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